Candy Crush Saga generó 875 millones de dólares solo en 2025. Aun así, King, el estudio sueco detrás del juego móvil más exitoso del planeta y propiedad de Microsoft, se niega a firmar un convenio colectivo con sus trabajadores. El resultado: cinco sindicatos suecos han enviado aviso de huelga con fecha límite el 25 de septiembre de 2026.
¿Por qué amenazan con huelga los trabajadores de King?
Los empleados de King llevan más de un año intentando negociar un acuerdo de negociación colectiva (CBA, por sus siglas en inglés) con la dirección del estudio. En junio de 2026, King rechazó de forma definitiva la propuesta sindical, argumentando que «la oferta de beneficios actual es mejor para todos nuestros empleados» y que «el modelo operativo actual es el más adecuado para King, incluidas nuestras operaciones en Suecia».
Para los sindicatos, esa respuesta fue inaceptable. Un convenio colectivo no es solo sobre el salario: también regula pensiones, seguros, horarios laborales y la capacidad de los trabajadores de influir en sus condiciones de trabajo. «Es la piedra angular de la seguridad en el mercado laboral sueco», señaló Sveriges Ingenjörer, el Sindicato de Ingenieros de Suecia, en su comunicado oficial.
«Una huelga no es algo que tomemos a la ligera. Pero la señal de nuestros miembros en King es clara: quieren que demos el siguiente paso para asegurar sus condiciones e influencia.»
— Sveriges Ingenjörer
El 25 de septiembre como fecha límite
Los árbitros designados están trabajando para mediar entre las partes. Pero si no se llega a un acuerdo antes del 25 de septiembre, la huelga entrará en vigor. Las oficinas afectadas serían las de Estocolmo y Malmö, las dos sedes principales de King en Suecia.
Emitir un aviso de huelga no significa necesariamente que esta vaya a producirse. La amenaza de paro laboral suele ser suficiente para que la dirección vuelva a la mesa de negociación. Pero en este caso, King lleva meses resistiendo la presión, lo que complica cualquier acuerdo de última hora.
Cinco sindicatos, no dos
Cuando se hizo pública la noticia, los primeros avisos de huelga venían de dos sindicatos: Unionen —el mayor sindicato de Suecia con representación general— y Sveriges Ingenjörer, el Sindicato de Ingenieros. Sin embargo, el 17 de septiembre, el ombudsman de Unionen, Timo Rybak, confirmó a Kotaku que tres sindicatos más se habían sumado: Akademikerförbundet SSR, Naturvetarna y DIK, este último especializado en cultura, comunicación y el sector creativo.
La incorporación de DIK es especialmente simbólica: representa exactamente al tipo de profesionales que trabajan en el desarrollo de videojuegos. Con cinco sindicatos coordinados, la presión sobre King es considerablemente mayor que la de hace apenas 48 horas.
El contexto: Microsoft, Blizzard y una industria en cambio
El caso de King no existe en el vacío. Microsoft adquirió Activision Blizzard King en 2023 por 68.700 millones de dólares, convirtiéndose en propietaria indirecta del estudio. Y precisamente esta semana, los 1.900 desarrolladores de Blizzard Entertainment ratificaron su primer convenio colectivo, logrando aumentos salariales, modelo de trabajo híbrido y protecciones frente al despido injustificado relacionado con el uso de inteligencia artificial.
Ese éxito en Blizzard añade presión moral y práctica sobre King. Si el estudio hermano dentro de la misma compañía matriz acaba de conseguir lo que los trabajadores de King llevan un año pidiendo, la posición de la dirección de King se vuelve más difícil de sostener públicamente.
La industria del videojuego está viviendo un momento de cambio estructural en sus relaciones laborales. Las oleadas de despidos masivos de los últimos años —incluyendo recortes dentro del propio grupo Microsoft Gaming— han empujado a más empleados a buscar protección colectiva. King, con sus beneficios récord y su resistencia a negociar, es ahora el símbolo de esa tensión. El 25 de septiembre marcará si la mediación funciona o si la industria del videojuego asiste a una huelga tan inusual como significativa.

