Si tienes el ahorro parado en la cuenta corriente, octubre es el mes para moverlo. La subida de tipos del Banco Central Europeo al 2,50% el pasado 16 de septiembre ha reactivado la guerra por el pasivo, y los escaparates bancarios españoles ofrecen ya cuentas remuneradas y depósitos que superan el 3% TAE. Algunos llegan al 4%.
El efecto no ha tardado en notarse. La facilidad de depósito del BCE —el tipo al que remunera el exceso de liquidez de los bancos— se ha trasladado en cuestión de días al tramo corto del mercado monetario, y las entidades compiten de nuevo por captar el ahorro de los particulares. Con la inflación en el 4,9%, dejar el dinero quieto tiene un coste real, y los ahorradores empiezan a buscar alternativas.
Cuentas remuneradas: hasta 3,51% TAE sin ataduras
El comparador Rankia sitúa a Trade Republic a la cabeza de las cuentas sin condiciones, con un 3,04% TAE para saldos de hasta 50.000 euros. Calcula intereses a diario y los abona cada mes, sin necesidad de domiciliar nómina ni cumplir requisitos adicionales. Para el saldo que supere esa cifra, la rentabilidad baja al 2,53% TAE.
Revolut compite con fuerza para nuevos clientes: ofrece un 3,51% TAE (3,45% TIN) hasta 25.000 euros durante un máximo de cuatro meses. Incluye Bizum e IBAN español, sin comisiones, pero exige realizar tres pagos con tarjeta de al menos 5 euros cada 30 días tras el primer mes. Pasada la promoción, la rentabilidad cae.
Bankinter ha elevado del 2,5% al 3% la rentabilidad de su Cuenta Digital para nuevos clientes, con un límite de 100.000 euros. La oferta está vigente hasta el 28 de octubre e incluye hasta 600 euros brutos el primer año para las primeras 50.000 personas que domicilien nómina. Eso sí: el interés solo está garantizado durante siete meses.
Depósitos a plazo: la vuelta del 4% TAE
Si prefieres bloquear el dinero a cambio de un tipo fijo conocido desde el primer día, los depósitos también han movido ficha. Banco BIG ha subido al 4% TAE su Gran Depósito a tres meses, la oferta más agresiva del mes. También ha incorporado un nuevo Depósito GO al 3% TAE al mismo plazo para nuevos importes.
EBN Banco ha lanzado su depósito Nuevo Ahorro a 12 meses con un 3,10% TAE para un capital mínimo de 5.000 euros y un límite de 400.000 euros, tanto para clientes nuevos como existentes. MyInvestor ofrece un 3% TAE a 12 meses desde 10.000 euros, que sube al 3,1% con cartera automatizada y al 3,5% TAE para clientes Premium (entre 1.000 y 25.000 euros).
Openbank, la entidad digital de Santander, subió al 2,75% TAE su depósito a seis meses para quienes domicilien nómina, pensión o ingresos de al menos 900 euros mensuales. Y Banca March ofrece un 2,80% TAE en su Depósito Flexible Avantio a 12 meses, con aportaciones de entre 30.000 y 300.000 euros.
La gran banca entra en la carrera, pero con letra pequeña
Santander y BBVA también han movido sus ofertas, aunque con condiciones más restrictivas. El Santander paga un 2,25% a doce meses que puede llegar al 2,75% para importes desde 50.000 euros con vinculación adicional. BBVA remunera al 2,5% TAE a doce meses, pero se trata de propuestas personalizadas según el perfil del ahorrador.
Ojo con la letra pequeña: No todas las ofertas son para todos los clientes. Santander y BBVA condicionan sus mejores tipos a perfiles específicos o a la contratación de otros productos. El tipo «de escaparate» no siempre es el que recibes automáticamente.
Antes de elegir, compara estos cinco puntos
Los expertos recomiendan no fijarse únicamente en la TAE. Antes de mover el ahorro, conviene comprobar cuánto tiempo se mantiene la remuneración promocional, qué saldo genera intereses exactamente, qué requisitos exige la entidad, qué ocurre cuando termina la promoción y si el producto está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos (hasta 100.000 euros por titular y entidad).
Con el IPC en el 4,9%, ninguna cuenta remunerada ni depósito sin riesgo cubre hoy plenamente la pérdida de poder adquisitivo. Pero la diferencia entre tener el dinero al 0% y colocarlo al 3% TAE son 300 euros brutos al año por cada 10.000 euros. En un contexto de inflación persistente, cada euro cuenta.

