El 27 de agosto de 2026, Star Wars Zero Company llegó a las tiendas con una recepción que pocos juegos de la franquicia pueden presumir: la mayor puntuación de Metacritic de cualquier título de Star Wars en más de dos décadas. La prensa internacional aplaudía, los fans celebraban y los directivos de EA y Disney publicaban mensajes de felicitación en redes sociales. Pero entre bastidores, la gran mayoría del equipo que había construido el juego llevaba semanas sin cobrar.
Un lanzamiento histórico para la franquicia
Zero Company es el debut de Bit Reactor, un estudio fundado en 2021 por veteranos del desarrollo de videojuegos. El título —un RPG de estrategia táctica por turnos al estilo XCOM— fue desarrollado en colaboración con Respawn Entertainment y publicado por Electronic Arts.
La recepción crítica fue extraordinaria. Con una nota en Metacritic que lo convierte en el juego de Star Wars mejor valorado desde Star Wars: Knights of the Old Republic II: The Sith Lords en 2004, Zero Company demostró que la franquicia puede producir obras de primera categoría cuando se confía su desarrollo a creativos con talento real. El juego alcanzó además los primeros puestos de ventas en Steam en sus primeros días, una señal de que el éxito comercial podría estar a la altura del crítico.
La realidad oculta: el 80% del equipo sin cobrar
Mientras el mundo celebraba el lanzamiento, más del 80 % del personal de Bit Reactor se encontraba en suspensión temporal —furlough, en la terminología anglosajona—, una figura que implica un permiso sin retribución sin llegar a ser un despido formal.
La situación salió a la luz gracias a una publicación en LinkedIn de Zachariah Scott, artista técnico senior que había trabajado en Bit Reactor hasta mayo de 2026. Scott calificó la situación de «enfermiza y extraña», señalando que los directivos de EA, Disney y el propio estudio llenaban las redes de mensajes de celebración mientras «ocultaban que el equipo había sido suspendido semanas atrás».
Según el informe de Game File, que fue el primero en publicar la historia, solo queda un «equipo esqueleto» en nómina activa, encargado de gestionar los posibles fallos técnicos tras el lanzamiento. Un portavoz del estudio confirmó las suspensiones a Game File, pero se negó a precisar cuántas personas se habían visto afectadas, limitándose a decir que fue «una decisión difícil» tomada antes de saber cómo iría el lanzamiento.
Por qué Bit Reactor se quedó sin fondos
La causa directa de las suspensiones es económica: el estudio se quedó sin la mayor parte de su financiación justo antes del lanzamiento de su primer título. Bit Reactor había apostado por una política de «austeridad» en los meses previos, pero los fondos no alcanzaron para cubrir el tramo final del desarrollo.
La situación se complica además por una demanda judicial. En 2024, Alison Kelly, cofundadora y ex directora de operaciones del estudio, interpuso una demanda contra Greg Foertsch, el otro cofundador. Kelly alega que fue apartada de la empresa y que se le negó su participación accionarial correspondiente. Foertsch, en cambio, sostiene que Kelly nunca fue copropietaria formal y que su salida se debió a un rendimiento insuficiente. El juicio no está previsto hasta 2027. Kelly reclama daños por valor de 20 millones de dólares y asegura que el estudio vale el doble de esa cifra.
Durante todo este tiempo, Foertsch asistía a la Gamescom de Colonia hablando públicamente sobre los próximos proyectos del estudio —mientras la gran mayoría de su equipo estaba sin cobrar.
Dato clave: La decisión de suspender a los empleados fue tomada antes de conocer las notas de los medios, es decir, antes de saber que Zero Company se convertiría en el juego de Star Wars mejor valorado de los últimos 22 años.
¿Puede el éxito del juego salvar el estudio?
El portavoz de Bit Reactor expresó la esperanza de que el buen rendimiento comercial de Zero Company permita reincorporar a los trabajadores suspendidos con sus salarios íntegros. El estudio no ha especificado cuántas copias necesita vender para hacer efectiva esa promesa.
Zachariah Scott y otros ex empleados, sin embargo, se muestran escépticos. Según Scott, que habló con casi una docena de trabajadores afectados, la percepción generalizada es que, aunque haya retornos, no todos los que fueron suspendidos recuperarán sus puestos.
La historia de Bit Reactor pone de manifiesto una realidad incómoda de la industria del videojuego: incluso cuando un estudio logra crear algo extraordinario —algo que la crítica y los jugadores celebran unánimemente—, la inestabilidad financiera puede traicionar a quienes hicieron posible ese logro. Zero Company está llamado a ser uno de los mejores juegos del año. Pero el coste humano de ese éxito es una historia que también merece ser contada.

