Build a Rocket Boy, el estudio detrás del shooter MindsEye, ha iniciado un proceso de administración concursal en el Reino Unido. La compañía fundada por el veterano de Rockstar Games Leslie Benzies —productor de la saga Grand Theft Auto durante más de una década— confirmó el viernes que ha contratado a Opus Advisory Group como administrador y presentado la documentación correspondiente ante el Companies House británico. El anuncio llega apenas días después de nuevos informes de despidos masivos en el estudio.
La administración concursal —figura legal británica equivalente, en términos generales, al concurso de acreedores— otorga a la empresa una moratoria que la protege de acciones legales por parte de sus acreedores mientras se busca una solución viable: bien la venta del estudio como negocio en marcha, bien una liquidación ordenada que maximice el retorno a quienes le prestaron dinero.
Las cifras de un fracaso acumulado
Los datos financieros disponibles cuentan una historia inequívoca. En los doce meses cerrados a 30 de septiembre de 2025, Build a Rocket Boy registró unas pérdidas operativas de 47,5 millones de libras y unas pérdidas netas de 36,2 millones de libras. Al cierre de ese ejercicio, la deuda con sus acreedores ascendía a 61,8 millones de libras. Con una primera —y única— producción que fracasó tanto comercialmente como en términos de recepción crítica, la empresa nunca generó los ingresos necesarios para sostener esa estructura de costes.
MindsEye, el juego que debía llevar al estudio al estrellato, se lanzó en junio de 2025 como shooter en tercera persona de presupuesto AAA. En sus primeros días de vida se convirtió en el juego con peor valoración del año en Metacritic. El CEO y CTO Mark Gerhard lo reconoció sin eufemismos, describiendo su lanzamiento como «sin duda, el peor de la historia».
Cronología del derrumbe: MindsEye se lanzó en junio de 2025. En semanas comenzaron los primeros despidos. En septiembre de 2025, la empresa ya acumulaba 61,8 millones de libras en deudas con sus acreedores. Un año después, llega la administración concursal.
Los «saboteadores» y la negativa a asumir la realidad
Lo que distingue a la historia de Build a Rocket Boy de un simple fracaso empresarial es la narrativa que su liderazgo construyó en torno a él. En lugar de reconocer los problemas internos de producción o la falta de resonancia del juego con el público, Gerhard atribuyó reiteradamente los problemas del estudio a «espionaje organizado y sabotaje corporativo». Los supuestos «saboteadores» eran, según él, los responsables del desastre.
Esa postura —mantenida incluso mientras salían a la luz los despidos sucesivos y las deudas millonarias— generó una reacción escéptica generalizada en la industria. En junio de 2026, Gerhard todavía prometía apoyo continuado para MindsEye y aseguraba que «el mejor contenido está por venir». Tres meses después, el estudio entra en administración.
De GTA a MindsEye: la trayectoria de Leslie Benzies
Leslie Benzies es uno de los nombres más reconocidos en la historia del videojuego moderno. Como productor en Rockstar Games, supervisó el desarrollo de la franquicia Grand Theft Auto durante más de una década, incluyendo GTA IV y GTA V —el segundo título más vendido de toda la historia del videojuego, con más de 200 millones de copias—. Benzies abandonó Rockstar en 2016 tras una disputa legal con la compañía, y ese mismo año fundó Build a Rocket Boy.
El proyecto original del estudio, Everywhere, era una plataforma de contenido generado por usuarios anunciada en 2022 con grandes ambiciones de redefinir «cómo los jugadores se conectan entre sí y con el mundo digital». MindsEye surgió de ese proyecto —inicialmente como componente de Everywhere, luego como título independiente— y terminó siendo el único producto lanzado por el estudio. Su fracaso ha consumido todos los recursos acumulados durante diez años de desarrollo.
¿Qué ocurre ahora con el estudio y sus empleados?
Con Opus Advisory Group al mando, el siguiente paso depende de si existe algún comprador interesado en adquirir el estudio o sus activos intelectuales. No es imposible: la propiedad intelectual de MindsEye podría tener algún valor residual, y el talento técnico que queda en la empresa también. Pero el contexto de 2026 —con consolidaciones en toda la industria y varias grandes compañías en proceso de recorte— no invita precisamente al optimismo.
Para los empleados que aún no han sido despedidos, la incertidumbre sigue siendo enorme. Las redes sociales se llenaron en las últimas semanas de mensajes de despedida de trabajadores del estudio, incluido el de Dan Hawkins, responsable de adquisición de talento y operaciones de RRHH, que describía la situación como el final definitivo. Si la administración no encuentra un comprador viable en las próximas semanas, el cierre definitivo de Build a Rocket Boy parece una conclusión casi inevitable.

