A lo largo de 2026, los juzgados españoles han anulado por usura microcréditos con una TAE del 3.112%, el 4.036% e incluso más. Las empresas que los comercializan los siguen ofreciendo con las mismas condiciones, pero la doctrina judicial es cada vez más clara: esos intereses no son legales, y los consumidores tienen derecho a reclamar la devolución de todo lo pagado por encima del capital recibido.
El punto de inflexión llegó en marzo de 2026, cuando el Tribunal Supremo dictó la sentencia STS 366/2026. El alto tribunal confirmó que los microcréditos y préstamos personales están sometidos al mismo control de usura que las tarjetas revolving. El criterio es rotundo: el interés se compara con los tipos medios de crédito al consumo publicados por el Banco de España, no con las tarifas que manejan otras empresas de microcréditos.
La rapidez de concesión no justifica un interés del 3.000%
El Supremo fue igualmente tajante en otro punto clave: la rapidez de concesión, el importe reducido o el plazo corto no justifican un interés extremo. Son características del producto, no una excusa legal. Las empresas de microcréditos y préstamos rápidos llevaban años argumentando que la inmediatez del servicio justificaba un coste muy superior al del crédito bancario. Esa defensa ya no sostiene.
Consecuencia legal: Cuando un microcrédito se declara nulo por usura, la consecuencia es la nulidad radical del contrato. Solo estás obligado a devolver el capital que recibiste. Todo lo pagado por encima —intereses, comisiones, recargos— debe ser restituido íntegramente.
Los casos que marcan la pauta
La doctrina del Supremo se está aplicando caso a caso en juzgados de toda España, y los ejemplos se acumulan. Un juzgado de Mislata (Valencia) anuló un microcrédito con TAE del 3.112%. Otro de Madrid hizo lo propio con un contrato de Kviku Spain cuya TAE alcanzaba el 4.036%. En Santiago, un juzgado anuló 30 micropréstamos encadenados y obligó a devolver más de 13.000 euros a un solo cliente atrapado en una espiral de renovaciones.
En Gijón, Barcelona y La Rioja se han anulado contratos de MoneyMan (IDFinance Spain) con TAE de entre el 1.611% y el 3.422%, con devoluciones de hasta 5.683 euros. Cada sentencia refuerza la posición del consumidor y dibuja un mapa judicial cada vez más hostil para las entidades de crédito de alto coste.
«Los tribunales llevan todo 2026 dejando claro que estos intereses no son legales. La pregunta no es si la TAE es abusiva, sino cuánto tiempo más tardarán las empresas en dejar de ofrecerla.»
La regulación europea acelera el cambio
Mientras la jurisprudencia se consolida, Bruselas presiona para que España adapte su normativa. La Comisión Europea ha dado un plazo de dos meses para completar la transposición de la Directiva (UE) 2023/2225 sobre crédito al consumo, con riesgo de sanciones y remisión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
El anteproyecto español de Ley de Contratos de Crédito al Consumo, aprobado en primera vuelta el 7 de enero, plantea limitar temporalmente al 22% los costes de determinados créditos de alto coste y tarjetas revolving. Para los microcréditos, el interés mensual máximo sería del 4% con una comisión de apertura limitada al 5% y un tope de 30 euros. Un préstamo de 300 euros a 30 días que hoy puede costar 103 euros pasaría a costar como máximo 40, devuelto en tres cuotas.
Cómo reclamar si tienes un microcrédito con estas condiciones
Si contrataste un microcrédito con una TAE muy superior a los tipos medios del mercado, los pasos para reclamar son claros. Primero, localiza el contrato y calcula la TAE real que se aplicó —no te fíes solo del «interés mensual» que te comunicaron, porque la TAE incluye comisiones y otros costes ocultos. Segundo, compara esa TAE con los tipos medios de crédito al consumo publicados por el Banco de España en la fecha de la firma.
Si la diferencia es significativa —y con las TAE del 1.000% al 4.000% que se están anulando, lo es—, puedes reclamar la nulidad del contrato por usura. La consecuencia es que solo debes devolver el capital recibido, y la entidad está obligada a restituir todo lo cobrado de más.
Las empresas de microcréditos siguen operando con los mismos tipos, pero el marco legal ha cambiado. Los tribunales están sentando las bases de un mercado más justo, y la regulación europea empuja en la misma dirección. El mensaje para el consumidor es claro: si pagaste intereses desproporcionados, la ley está de tu lado.

