Los hogares españoles disponen de más dinero que hace un año, pero lo gastan a mayor velocidad y reservan una proporción cada vez menor para imprevistos. La renta disponible bruta alcanzó los 303.933 millones de euros en el segundo trimestre de 2026, un 5,5% más que un año antes. Sin embargo, el consumo final se disparó hasta los 247.410 millones, con un crecimiento interanual del 7,1% — 1,6 puntos por encima del avance de los ingresos.
La diferencia tiene un reflejo directo en el colchón financiero de las familias. El Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa la tasa de ahorro ajustada en el 11% de la renta disponible bruta durante el segundo trimestre de 2026. Es el nivel más bajo desde el primer trimestre de 2023 y representa seis trimestres consecutivos de caída, con la única estabilización del tercer trimestre de 2025.
La financiación al consumo crece a ritmo de dos dígitos
En este contexto, los datos del Banco de España muestran que el crédito destinado al consumo presenta un crecimiento interanual del 12,4%, muy superior al avance del conjunto de la financiación familiar. El tipo medio de los nuevos préstamos al consumo se situó en julio de 2026 en el 6,96% (TEDR), con una TAE del 7,73%.
Conviene matizar: un aumento del crédito al consumo no significa automáticamente que todas las familias recurran a préstamos por falta de liquidez. La financiación puede destinarse a compras de elevado importe, adquisición de vehículos, reformas del hogar o gastos extraordinarios distribuidos en el tiempo. Lo que sí revelan las estadísticas es que la dependencia de la financiación para mantener el ritmo de consumo gana terreno.
La cifra: 12,4% de crecimiento interanual del crédito al consumo en España, frente al 5,5% de aumento de la renta disponible. La brecha de casi 7 puntos refleja una tendencia clara: las familias financian una parte creciente de su gasto.
Los bancos endurecen las condiciones
La Encuesta de Préstamos Bancarios del Banco de España señala que la oferta de crédito se contrajo durante el segundo trimestre de 2026 de forma generalizada. Las entidades endurecieron los criterios de concesión y las condiciones aplicadas, dependiendo del segmento. Para el tercer trimestre, las propias entidades preveían un nuevo endurecimiento de la oferta y una disminución generalizada de la demanda.
Esto no implica un cierre del grifo crediticio, pero sí condiciones más exigentes. Los ingresos, la estabilidad laboral, el endeudamiento previo, el historial de pagos, el importe solicitado y el plazo ganan peso en cada decisión de concesión. El Banco de España recomienda que la capacidad de endeudamiento total —incluyendo hipoteca, préstamos personales y tarjetas— no supere el 40% de los ingresos netos, aunque Funcas y las entidades sugieren situar ese margen en el 30%.
Deuda familiar cerca de los 800.000 millones
La deuda total de los hogares roza los 800.000 millones de euros en 2026. Los préstamos para vivienda concentran más del 70% de las obligaciones familiares, con 530.431 millones — un 4,3% más que hace un año y el volumen más alto desde septiembre de 2017. Junto a las hipotecas, los créditos al consumo han registrado un repunte sostenido que supera ya el 11% interanual.
A pesar de estas cifras, la ratio de deuda sobre el PIB se sitúa en el 42,8%, por debajo de la media de la eurozona (51%). La diferencia sugiere que el problema no es tanto el volumen total de deuda como su distribución y el coste que supone para los presupuestos mensuales de las familias más vulnerables.
El Euríbor presiona las hipotecas variables
El euríbor a 12 meses cerró septiembre en el 3,247% de media, frente al 2,175% del año anterior — un aumento de 1,075 puntos. Para una hipoteca variable de 200.000 euros a 30 años con diferencial de euríbor + 0,60%, la cuota pasaría de 818 euros a 928 euros mensuales: unos 1.318 euros adicionales al año.
La renta crece, el consumo crece más y el ahorro pierde terreno. El crédito al consumo avanza a ritmo de dos dígitos mientras los bancos endurecen las condiciones.
Qué pueden hacer las familias ante este escenario
Los expertos del Banco de España insisten en la importancia de la educación financiera como herramienta de protección. El Plan de Educación Financiera 2026-2029, impulsado por la CNMV y el organismo supervisor, prioriza a los menores de 35 años y refuerza las iniciativas en torno a los tipos de interés y la evaluación de solvencia.
En la práctica, las recomendaciones son claras: mantener un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos fijos, comparar condiciones antes de contratar cualquier crédito —incluidos los microcréditos y préstamos rápidos online—, y no superar el umbral del 30-35% de los ingresos dedicados al pago total de deudas. Con el ahorro en mínimos y el crédito encareciéndose, la prudencia financiera deja de ser un consejo para convertirse en una necesidad.

