Cuando IGN publica su primera nota perfecta en décadas de historia, algo inusual está pasando. Onimusha: Way of the Sword, la nueva entrega de Capcom protagonizada por el legendario espadachín Miyamoto Musashi, aterrizó hoy en PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC, y se convirtió desde el primer análisis en el primer juego en recibir un 10 sobre 10 de IGN. En Metacritic acumula un 85 de media con un 92% de críticas positivas entre 88 reseñas. El regreso de la saga de acción samurái de Capcom ha superado toda expectativa.
El mecanismo que lo define: el contador Issen
El eje central del sistema de combate es el contador Issen: una parada de precisión que, ejecutada en el momento exacto, activa una secuencia en cámara lenta que termina con un golpe letal contra el enemigo. Dominar este mecanismo no es un extra opcional, sino el corazón de toda la experiencia. Todas las críticas, incluyendo las más reservadas, coinciden en que el Issen es uno de los mejores diseños de combate de los últimos años.
A diferencia de muchos juegos de acción del género, Onimusha: Way of the Sword no incluye barra de resistencia (stamina). El ritmo del combate depende exclusivamente de la lectura de los ataques enemigos y la respuesta del jugador. Capcom ha optado por un sistema que premia la habilidad sin penalizar el movimiento, lo que hace que la curva de aprendizaje sea exigente pero satisfactoria desde los primeros compases de la campaña.
Tres modos de dificultad: cómo desbloquear el modo difícil
El juego incluye tres niveles de dificultad, pero el modo difícil no está disponible desde el inicio. Capcom lo ha configurado como recompensa por completar la campaña: solo es accesible en Nueva Partida+ (New Game+). Quienes busquen el mayor desafío tendrán que terminar el juego primero en el modo Acción, la dificultad predeterminada.
La decisión de reservar el modo difícil para la segunda partida tiene lógica de diseño: el sistema Issen requiere una comprensión profunda del ritmo de combate que solo se construye durante la primera pasada. Capcom diseñó este modo no como un filtro inicial, sino como una capa adicional para quienes ya dominan los fundamentos del juego. Por debajo del modo Acción, el modo Historia reduce la exigencia del combate para que el ritmo narrativo no se vea interrumpido por pantallas de Game Over.
“El modo difícil de Onimusha: Way of the Sword no es un reto para masoquistas, sino una segunda lectura del juego para quienes ya dominan el sistema Issen.”
Cuánto dura y qué edición elegir
Capcom estima una duración de unas 20 horas para la campaña principal, aunque varias reseñas sitúan la experiencia completa —con misiones secundarias incluidas— entre las 20 y 25 horas. No hay modo multijugador: Onimusha: Way of the Sword es una experiencia estrictamente individual, sin marcadores de puntuación ni modo score-attack una vez terminados los créditos.
El juego está disponible en tres ediciones. La Edición Estándar tiene un precio de 69,99 $ e incluye el amuleto León de Piedra y el cosmético de espada Maldición Sellada para quienes compren antes del 24 de septiembre. La Edición Deluxe (79,99 $) añade contenido adicional, y la Edición Premium Deluxe (89,99 $) amplía aún más el paquete. El título no está incluido en Xbox Game Pass en su lanzamiento.
Un lanzamiento que Capcom adelantó tres semanas
Onimusha: Way of the Sword tenía previsto su lanzamiento para el 25 de septiembre de 2026, pero Capcom anunció el 2 de julio un adelanto de 21 días para fijarlo en el 4 de septiembre. El movimiento sorprendió al sector y dejó un calendario de octubre sin competencia directa para el estudio. En la práctica, significó también que los análisis llegaron antes de lo esperado, con una acogida que superó las previsiones más optimistas.
Con un 85 en Metacritic y la primera nota perfecta de la historia de IGN, Onimusha: Way of the Sword ya ocupa su lugar entre los grandes lanzamientos de 2026. El sistema Issen, la ausencia de barra de stamina y la estructura de dificultad progresiva configuran un juego que premia tanto al jugador ocasional como al que busca el dominio técnico absoluto. El modo difícil, reservado para la segunda pasada, garantiza que el valor de rejugabilidad no termina con los créditos.

