Hace doce meses el euríbor estaba en el 2,17%. Hoy, en septiembre de 2026, la media provisional del mes se sitúa en el 3,18% —y la cotización diaria llegó a rozar el 3,38% el pasado martes—. Para los millones de españoles con hipoteca variable, esa diferencia de casi un punto porcentual no es un titular: es una factura mayor cada mes.
El repunte no ha llegado de golpe. Dos subidas del Banco Central Europeo en lo que va de año —de junio y septiembre, que dejaron el tipo de depósito en el 2,5%—, más las presiones inflacionistas que arrastra el conflicto en Oriente Medio, han empujado al euríbor a niveles que no se veían desde 2024. El mercado ya había adelantado buena parte del movimiento antes de que el BCE confirmara cada decisión.
Dato clave: El euríbor a 12 meses cerró agosto en el 2,95% y arranca septiembre superando el 3% por primera vez en dos años. La media provisional del mes se sitúa en el 3,18%.
¿Por qué ha subido el euríbor casi un punto en doce meses?
La respuesta corta: el BCE ha vuelto a endurecer el dinero. La respuesta larga involucra la energía, Irán y la Reserva Federal americana.
La inflación en la eurozona repuntó al 3,3% en agosto, impulsada en gran medida por el precio de la energía derivado de las tensiones en Oriente Medio. Ese contexto dejó al BCE sin margen para bajar tipos —de hecho, subió dos veces— y el euríbor, que anticipa los movimientos del banco central, empezó a escalar desde el 2,17% de septiembre de 2025. Para la última semana de septiembre de 2026, la media mensual apunta a cerrar muy cerca del 3,18%.
Un factor adicional llegó desde Estados Unidos: la Reserva Federal subió sus tipos el 16 de septiembre por primera vez desde 2023, situando el rango entre el 3,75% y el 4%. Una Fed más restrictiva obliga al BCE a moverse con más cautela, porque si Europa baja tipos mientras EE.UU. los sube, el euro se debilita y la inflación importada se dispara. El resultado: el euríbor recibió otro empujón alcista.
¿Cuánto sube la cuota en la revisión de septiembre?
Los números dependen del importe, el plazo y el diferencial de cada contrato, pero hay un ejemplo que resume bien la situación:
Una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con diferencial del 1% y revisión anual pasaría de pagar 849 euros al mes —con el euríbor de septiembre de 2025 al 2,17%— a 931 euros con la media actual de septiembre de 2026. El aumento es de unos 82 euros al mes, más de 980 euros al año.
Con revisión semestral el impacto se diluye algo: unos 50 euros más al mes. Para hipotecas de 200.000 euros el incremento anual puede superar los 1.300 euros. Son cifras que el recibo recuerda cada mes aunque los titulares ya hayan pasado a otra noticia.
La buena noticia —si es que hay alguna— es que el golpe no llega de una sola vez. Una hipoteca variable solo ajusta su cuota en la fecha de revisión pactada en el contrato, normalmente anual o semestral. Quien revisó en abril, todavía no nota septiembre. Quien revisa en octubre, sí lo notará.
Las hipotecas fijas: ahora más baratas que el euríbor
Con el euríbor en el 3,18%, las mejores hipotecas fijas del mercado se sitúan claramente por debajo de ese umbral. Ibercaja ofrece un TIN desde el 2,55% (TAE 3,49%); Sabadell y Unicaja compiten en el entorno del 2,20%–2,25%. Para un perfil solvente con nómina domiciliada, firmar ahora una fija supone pagar menos intereses que el propio euríbor.
Los datos del INE refuerzan esa tendencia: en los últimos meses el porcentaje de nuevas hipotecas firmadas a tipo fijo ha seguido creciendo. El contexto es claro: con el euríbor disparado, las ejecuciones hipotecarias han alcanzado máximos de nueve años en el segundo trimestre de 2026, lo que acentúa la urgencia de revisar las condiciones del préstamo. La lógica es sencilla —nadie quiere que le suban la cuota dos veces más— aunque el coste de la cancelación anticipada y la vinculación exigida por cada banco deben entrar en el cálculo antes de tomar cualquier decisión.
Qué pueden hacer los hipotecados a variable
Hay tres movimientos posibles, y ninguno es urgente de forma inmediata si la próxima revisión queda lejos:
Subrogación a tipo fijo. Si la diferencia de cuota compensa los costes de cambio (tasación, notaría, posible penalización), pasar a un tipo fijo por debajo del 3% puede tener sentido. Los brókers hipotecarios consiguen condiciones mejores que las del escaparate bancario y no cobran al cliente sino a la entidad.
Negociación directa con el banco. Antes de buscar alternativas externas, vale la pena pedir una novación: el propio banco puede ofrecer mejorar el diferencial o cambiar a tipo fijo para no perder al cliente.
Amortización anticipada parcial. Si hay capital ahorrado, reducir el principal pendiente disminuye la base sobre la que se aplica el diferencial. El ahorro en intereses suele superar con holgura lo que daría un depósito a plazo fijo con ese mismo dinero.
Lo que no tiene sentido es no hacer nada esperando que el euríbor vuelva al 2% rápido. Los futuros del mercado apuntan a que el índice se mantendrá por encima del 3% al menos durante los próximos doce meses, y el BCE no ha dado señales de alivio antes de que se contenga la inflación.

